Uno, dos, tres... compás de tres tiempos.
al ritmo de vals, mecedora de colores, arrullo encantador, mis barcaroles de ensueño.
superficie con relieve, lineas y venas que dan soltura al retraso, no existe, no hay tiempo.
cuatro, cinco, seis... el término de algunas melodías que se graban porque se entretejen en el sistema límbico, pasan sin permiso. se retraen y se desvisten para no morir, no pueden, están tatuadas y viajan de tiempo en tiempo.
Es un estudio de aquellas primeras letras y muchas más que se han abierto al escrutinio de miradas curiosas, oídos más sensatos y algunos pensamientos especiales qus surgen en las máximas del cansancio y el estres de la vida moderna. nada más una pequeña descripción de los mejores tiempos.
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