Uno, dos, tres... compás de tres tiempos.
al ritmo de vals, mecedora de colores, arrullo encantador, mis barcaroles de ensueño.
superficie con relieve, lineas y venas que dan soltura al retraso, no existe, no hay tiempo.
cuatro, cinco, seis... el término de algunas melodías que se graban porque se entretejen en el sistema límbico, pasan sin permiso. se retraen y se desvisten para no morir, no pueden, están tatuadas y viajan de tiempo en tiempo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


